Atenea (del griego ático: Αθηνά, Aθηναία o Atenea, Athena en jónico Ἀθήνη Athếnê; en dórico Ἀσάνα Asána).), También conocida como Palas Atenea (Παλλάς Αθηνά) es, en la mitología griega, la diosa de la guerra, la civilización, la sabiduría, la estrategia, artes, la justicia, y la habilidad. Es una de las principales deidades del panteón griego y uno de los doce dioses del Olimpo, Atenea recibe culto en toda la antigua Grecia y en toda su zona de influencia, desde las colonias griegas de Asia Menor a la península Ibérica y el norte de África. Su presencia está atestiguada en las proximidades de la India. De ahí su culto tomó muchas formas, y su figura era divinidades sincréticas con varias regiones de todo el Mediterráneo, se extiende la variedad de formas de culto.
La versión más actual de su mito la pone como hija de Zeus y Metis, nació completamente armada de la cabeza. Ella nunca se casó ni tuvo amantes, se ha encargado de mantener una virginidad perpetua. Fue una guerrera invicta en la guerra, incluso contra Ares el dios de la guerra. Se convirtió en patrona de varias ciudades, siendo más conocida como la protectora de Atenas y Ática. También era la protectora de varios héroes y otros personajes míticos, que aparece en muchos de los episodios de la mitología.
Fue una de las diosas más representadas en el arte griego y su simbolismo tuvo una profunda influencia en el pensamiento griego, sobre todo en los conceptos de justicia, la sabiduría y la función civilizadora de la cultura y las artes, cuyos reflejos se perciben aún hoy en todo Occidente. Su imagen ha sufrido varias transformaciones en los siglos, la incorporación de nuevas características, nuevos contextos y que influyen en la interacción con otras figuras simbólicas, fue utilizada por varios regímenes políticos para legitimar sus principios, incluso ha penetrado en la cultura popular, su identidad de género ha sido fascinante atractivo especial para los escritores relacionados con el feminismo y la psicología y, por último, algunas corrientes religiosas contemporáneas han empezado a darle de nuevo una verdadera adoración.
Los mitos griegos clásicos cuentan que Atenea guió a Perseo en su cruzada para decapitar a Medusa. Enseñó a Heracles cómo despellejar al león de Nemea usando las propias garras del león para cortar su gruesa piel. También le ayudó a derrotar a los pájaros del Estínfalo y a navegar en el inframundo capturando a Cerbero. También fue quien ayudó a Hércules a matar a la hidra de Lerna
En otra historia tardía se decía que la naturaleza astuta y perspicaz de Odiseo le ganó rápidamente el favor de Atenea, aunque en las épicas de tipo realista la diosa es confinada a ayudarle solo a distancia, como implantando pensamientos en su cabeza, durante su viaje de vuelta a casa desde Troya. No es hasta que llega a la playa de una isla en la que Nausícaa lava sus ropas cuando Atenea puede llegar a dar una ayuda más tangible. Se aparece en los sueños de Nausícaa para asegurar que la princesa rescate a Odiseo y le envíe finalmente a Ítaca. La propia diosa se aparece disfrazada a Odiseo tras su llegada. Inicialmente le miente diciéndole que su esposa Penélope se ha casado y que a él se le da por muerto, pero sin embargo Odiseo le miente a su vez, viendo a través de su disfraz. Complacida por su determinación y sagacidad, Atenea se le revela y le cuenta todo lo que necesita saber para recuperar su reino. Le disfraza como un anciano para que no sea descubierto por los pretendientes o por Penélope y le ayuda a derrotar a éstos y a finalizar la subsiguiente disputa entre sus familiares.
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